Ese cilindro de espuma que aparece cada vez más en gimnasios, vídeos de ejercicios y tiendas deportivas puede resultar un poco intimidante cuando nunca se ha utilizado.
Parece sencillo: apoyarse encima y rodar.
Pero al intentarlo por primera vez surgen enseguida las dudas.
¿Hay que hacer mucha presión? ¿Es normal que moleste? ¿Hay que tumbarse en el suelo? ¿Y si cuesta levantarse después? ¿Puede utilizarlo una persona de más de 60 años que nunca ha hecho este tipo de ejercicios?
La respuesta es que un foam roller para principiantes mayores puede utilizarse de una manera mucho más suave de lo que muestran muchos vídeos de fitness.
No hace falta soportar dolor, realizar posturas complicadas ni cargar todo el peso del cuerpo sobre el rodillo.
De hecho, para empezar, suele tener bastante más sentido utilizarlo como una herramienta de automasaje sencillo, con movimientos pequeños y controlados.
¿Qué es exactamente un foam roller?
Un foam roller es un cilindro, normalmente de espuma o material similar, que se utiliza aplicando presión sobre determinadas zonas musculares.
En el ámbito deportivo suele emplearse antes o después del ejercicio con el objetivo de trabajar la sensación de rigidez muscular y el rango de movimiento.
La investigación disponible indica que el foam rolling puede producir mejoras a corto plazo en el rango de movimiento y cierta reducción de las molestias musculares posteriores al ejercicio, aunque muchos de sus supuestos beneficios comerciales se presentan con bastante más seguridad de la que permite la evidencia.
Una revisión reciente señala precisamente que existe respaldo razonable para cambios agudos en movilidad y percepción de rigidez, mientras que afirmaciones como “liberar adherencias fasciales”, prevenir lesiones o conseguir grandes cambios estructurales son mucho menos claras.
Por eso resulta más sensato verlo como lo que es:
una herramienta sencilla de automasaje y movilidad, no un tratamiento milagroso.
¿Puede utilizarse un foam roller después de los 60?
La edad por sí sola no impide utilizarlo.
De hecho, un estudio publicado en 2024 evaluó durante seis semanas un programa combinado de ejercicios con foam roller en mujeres de 65 años o más y observó mejoras en distintas medidas de fuerza, flexibilidad, equilibrio, velocidad de marcha y capacidad funcional. Eso sí, el foam roller formaba parte de un programa de ejercicios más amplio, por lo que no sería correcto atribuir todos esos cambios únicamente al rodillo.
Lo realmente importante es cómo se utiliza.
A partir de los 60 puede resultar especialmente conveniente evitar:
- posturas inestables,
- apoyarse con todo el peso sobre el rodillo desde el primer día,
- movimientos rápidos,
- levantarse bruscamente del suelo,
- y zonas donde exista dolor intenso o algún problema previo.
Una utilización suave y progresiva tiene bastante más sentido que copiar rutinas pensadas para deportistas jóvenes.
El primer consejo: no empieces rodando por el suelo
Es probablemente la diferencia más importante de esta guía.
Muchos tutoriales muestran a la persona tumbada encima del foam roller, sosteniendo buena parte de su peso con brazos y piernas.
Para alguien que empieza después de los 60, eso puede ser innecesariamente complicado.
Además de la presión sobre el músculo, obliga a controlar:
- el equilibrio,
- la fuerza de brazos,
- la postura,
- y la entrada y salida del suelo.
Por eso, para los primeros días resulta mucho más sencillo utilizar el rodillo contra una pared o sentado en una silla.
Así se puede controlar mejor la presión y detener el ejercicio inmediatamente si algo no resulta cómodo.
¿Qué foam roller conviene elegir para empezar?
No hace falta comprar el modelo más duro o sofisticado.
Para un principiante suele resultar más manejable un rodillo:
- de densidad blanda o media,
- con superficie relativamente lisa,
- sin grandes relieves,
- y suficientemente ancho para apoyarlo con comodidad.
Existen rodillos de distintas densidades, y la literatura científica ha estudiado modelos blandos, medios y duros. Sin embargo, todavía no existe una base sólida que permita decir que cuanto más duro sea el foam roller mejores resultados se obtienen.
Para empezar, comodidad y control tienen más sentido que intensidad.

¿Tiene que doler para funcionar?
No.
Y este es uno de los mitos que merece la pena desterrar cuanto antes.
Puede sentirse cierta presión o una molestia leve en una zona cargada, pero no es necesario soportar un dolor intenso.
Una presión excesiva puede hacer que el cuerpo se tense en lugar de relajarse.
Además, aunque el foam rolling se ha relacionado con reducciones temporales de sensibilidad dolorosa y molestias musculares, los mecanismos exactos siguen sin estar completamente claros.
Una regla práctica para principiantes puede ser pensar en una intensidad de 2 o 3 sobre 10.
Debe notarse el contacto.
No hace falta “aguantar”.
Antes de empezar: prepara un entorno estable
Para esta rutina utiliza:
- una pared despejada,
- una silla firme y sin ruedas,
- calzado que no resbale,
- ropa cómoda,
- y un foam roller de densidad suave o media.
Si vas a utilizarlo de pie, deja cerca una silla o una encimera estable por si necesitas apoyo.
Evita comenzar justo después de levantarte de la cama o tras haber permanecido mucho tiempo tumbada.
Da primero unos pasos por casa, mueve los tobillos y asegúrate de sentirte estable.
¿Y si me mareo?
El foam roller no se considera una causa habitual de mareo.
El problema puede aparecer más bien por la postura: tumbarse, incorporarse deprisa, agacharse repetidamente o realizar movimientos que comprometan el equilibrio.
Por eso esta guía evita empezar en el suelo.
Si aparece mareo durante la práctica:
- detén el movimiento,
- siéntate en una silla estable,
- evita levantarte rápidamente,
- y no continúes hasta encontrarte completamente bien.
Si los mareos aparecen con frecuencia, son nuevos o se acompañan de otros síntomas, no conviene atribuirlos automáticamente al ejercicio. Merece la pena consultarlos con un profesional sanitario.
Rutina suave de foam roller para principiantes mayores
La siguiente propuesta dura aproximadamente entre cinco y ocho minutos.
No es necesario completar todos los movimientos el primer día.
Empieza por dos o tres y observa cómo responde el cuerpo.
Movimiento 1: gemelos sentado
Este es probablemente uno de los ejercicios más cómodos para familiarizarse con el rodillo.
Siéntate en una silla firme.
Coloca el foam roller en el suelo delante de ti.
Apoya suavemente la parte posterior de una pantorrilla sobre el rodillo.
Sin descargar todo el peso:
- desliza el pie hacia delante,
- deja que el rodillo recorra lentamente la pantorrilla,
- vuelve hacia atrás,
- repite entre 20 y 30 segundos.
Después cambia de pierna.
No ruedes directamente sobre la parte posterior de la rodilla.
El contacto debe mantenerse sobre la zona muscular.

Movimiento 2: parte posterior del muslo sentado
Coloca el foam roller sobre otra silla o superficie estable y siéntate de manera que quede debajo de la parte posterior del muslo.
Haz un desplazamiento muy pequeño hacia delante y hacia atrás.
No hace falta levantar el cuerpo.
Mantén ambos pies apoyados en el suelo.
Trabaja unos 20 segundos y cambia de lado.
Esta versión permite controlar mucho mejor la presión que sentarse directamente sobre el rodillo en el suelo.
Movimiento 3: espalda alta contra la pared
Colócate de espaldas a una pared.
Sitúa el foam roller horizontalmente entre la pared y la parte alta de la espalda, aproximadamente por debajo de los omóplatos.
Apoya los pies firmemente.
Después:
- flexiona ligeramente las rodillas,
- sube y baja unos pocos centímetros,
- deja que el rodillo se desplace suavemente,
- mantén el movimiento pequeño.
Hazlo durante unos 20 o 30 segundos.
No ruedes directamente sobre el cuello ni sobre la zona lumbar.
Con la pared es mucho más sencillo decidir cuánta presión quieres ejercer: basta con acercar o alejar ligeramente los pies.
Movimiento 4: zona lateral del hombro contra la pared
Coloca el rodillo verticalmente entre la pared y la parte posterior-lateral del hombro.
Haz pequeños movimientos.
Puedes desplazarte ligeramente hacia arriba y hacia abajo o realizar movimientos cortos a los lados.
La presión debe ser suave.
Evita pasar directamente por articulaciones o zonas óseas.
Un consenso internacional de expertos sobre seguridad en foam rolling destaca precisamente la importancia de tener precaución ante determinadas condiciones musculoesqueléticas, vasculares o inflamatorias y de evitar aplicar indiscriminadamente presión sobre cualquier zona.
Movimiento 5: glúteo apoyado en la pared
Este ejercicio permite trabajar una zona que habitualmente se aborda sentado encima del foam roller en el suelo, algo bastante más exigente.
Colócate de espaldas a la pared.
Sitúa el rodillo entre una nalga y la pared.
Aplica una presión muy suave.
Haz movimientos pequeños hacia los lados durante 20 segundos.
Después cambia de lado.
No es necesario agacharse mucho ni hacer sentadillas.
El objetivo es únicamente desplazar ligeramente el rodillo.
Una rutina de 5 minutos para los primeros días
Puede organizarse así:
1 minuto: caminar tranquilamente por casa y mover hombros y tobillos.
30 segundos por pierna: gemelos sentada.
30 segundos por pierna: parte posterior de los muslos.
30 segundos: espalda alta contra la pared.
30 segundos por lado: hombros.
30 segundos por lado: glúteos.
1 minuto final: caminar suavemente y comprobar cómo te encuentras.
No hace falta hacer más.
Para empezar, cinco minutos bien controlados resultan mucho más útiles que una sesión larga que deje demasiada sensibilidad muscular al día siguiente.
Muévete lentamente, pero no te quedes eternamente sobre un punto
Cuando aparece una zona especialmente sensible, existe cierta tentación de quedarse presionándola durante mucho tiempo.
No es necesario.
En principiantes resulta preferible hacer movimientos lentos y breves y valorar la sensación.
Las investigaciones sobre foam rolling utilizan protocolos muy variados, y todavía no existe una única “dosis perfecta” aplicable a todo el mundo. La literatura muestra beneficios principalmente agudos sobre movilidad y percepción de recuperación, pero los protocolos varían mucho entre estudios.
Una duración de 20 a 30 segundos por zona puede ser suficiente para familiarizarse con la técnica.
Zonas sobre las que conviene no rodar directamente
El foam roller está pensado principalmente para trabajar tejidos musculares.
No hace falta pasarlo directamente sobre:
- rodillas,
- tobillos,
- codos,
- cuello,
- columna vertebral,
- prominencias óseas,
- heridas,
- hematomas importantes,
- o zonas inflamadas.
Un estudio de consenso entre expertos identificó, entre otras precauciones o contraindicaciones, situaciones como fracturas, heridas abiertas, inflamación local y determinados problemas vasculares.
Si existe algún problema médico importante, una intervención reciente o dudas sobre una zona concreta, es preferible preguntar a un fisioterapeuta o profesional sanitario antes de utilizar el rodillo.
¿Quién debería consultar antes de empezar?
No existe una lista sencilla que sirva para todo el mundo.
Además, la investigación sobre contraindicaciones específicas del foam rolling todavía es limitada. Precisamente por eso se han elaborado consensos profesionales para orientar sobre situaciones en las que conviene tener precaución.
Merece especialmente la pena pedir consejo profesional si existen:
- fracturas recientes,
- heridas abiertas,
- inflamación importante,
- problemas vasculares conocidos,
- cirugía reciente,
- dificultad notable para mantener el equilibrio,
- osteoporosis avanzada conocida,
- dolor intenso sin causa clara,
- o indicaciones médicas específicas sobre evitar presión en una zona.
No se trata de generar miedo.
Se trata simplemente de adaptar una herramienta muy sencilla a la realidad de cada cuerpo.
¿Cuándo es mejor utilizar el foam roller?
Puede utilizarse en diferentes momentos.
Antes de moverse.
Unos minutos suaves pueden formar parte de una preparación para caminar, hacer ejercicios de movilidad o practicar una rutina de fuerza.
Las revisiones científicas han observado mejoras agudas del rango de movimiento después del foam rolling sin una reducción clara del rendimiento muscular.
Después de hacer ejercicio.
También puede resultar agradable tras caminar, hacer ejercicios de fuerza o participar en otra actividad física.
Algunas investigaciones han encontrado una reducción modesta de las molestias musculares percibidas después del ejercicio.
En un momento independiente.
No es obligatorio asociarlo al ejercicio.
También puede hacerse durante unos minutos a media tarde simplemente porque apetece mover el cuerpo y trabajar suavemente una zona cargada.
¿Sirve el foam roller para ganar flexibilidad?
Puede ayudar a mejorar temporalmente el rango de movimiento.
Es una de las conclusiones más consistentes de las revisiones científicas sobre foam rolling.
Pero “más rango de movimiento” y “más flexibilidad permanente” no son exactamente lo mismo.
Una sesión puede hacer que una articulación se mueva algo más libremente durante un tiempo.
Para mantener una buena movilidad a largo plazo sigue siendo importante combinar diferentes elementos:
- moverse con frecuencia,
- trabajar fuerza,
- realizar ejercicios de movilidad,
- caminar,
- y evitar pasar demasiadas horas seguidas sin cambiar de posición.
El foam roller puede complementar esos hábitos.
No sustituirlos.
¿Es mejor un rodillo liso o uno con relieves?
Para empezar después de los 60, un modelo liso suele ser más sencillo.
Los rodillos con grandes protuberancias concentran más presión en puntos determinados y pueden resultar incómodos cuando todavía no se sabe regular bien el peso corporal.
La investigación tampoco permite afirmar que un rodillo más duro o agresivo sea necesariamente mejor. Diferentes densidades se han estudiado, pero todavía existen muchas incógnitas sobre qué características del rodillo son óptimas para cada objetivo.
La mejor opción de iniciación suele ser la que permita practicar con tranquilidad.
Tres errores muy habituales al empezar
Copiar una rutina avanzada de internet
Si la persona del vídeo sostiene todo su peso con un brazo mientras rueda lateralmente sobre una pierna, probablemente no sea el mejor ejercicio para estrenarse.
No hace falta.
La pared y la silla ofrecen opciones mucho más controlables.
Pensar que cuanto más duele, mejor funciona.
No hay evidencia que obligue a soportar dolor intenso para obtener los efectos observados del foam rolling.
Presión no significa sufrimiento.
Querer trabajar todo el cuerpo el primer día.
Empieza con dos o tres zonas.
Al día siguiente podrás valorar cómo te has encontrado.
Si todo ha ido bien, añade otra.
Foam roller y movilidad después de los 60
Una herramienta por sí sola nunca determina cómo vamos a movernos con el paso de los años.
Pero puede servir como pequeño apoyo dentro de una rutina más amplia.
Cinco minutos con el foam roller.
Un paseo.
Unos ejercicios de fuerza adaptados.
Movilidad de tobillos y hombros.
Levantarse de la silla varias veces a lo largo del día.
Mantener estas pequeñas rutinas suele tener mucho más sentido que buscar un único ejercicio capaz de solucionarlo todo.
Incluso los estudios positivos realizados específicamente en personas mayores han utilizado el foam roller dentro de programas combinados de actividad física, no como una intervención aislada.
Y esa es probablemente la forma más sensata de incorporarlo.
Como complemento.
No como protagonista absoluto.
Preguntas frecuentes sobre foam roller para principiantes mayores
¿Qué dureza de foam roller es mejor para empezar?
Un rodillo blando o de densidad media suele resultar más cómodo para principiantes.
No existe evidencia sólida de que el más duro proporcione necesariamente mejores resultados.
¿Cuánto tiempo debo utilizarlo?
Para comenzar pueden bastar entre cinco y ocho minutos en total, trabajando cada zona brevemente.
Los estudios utilizan tiempos muy diferentes y actualmente no existe un único protocolo ideal para todas las personas.
¿Es normal sentir molestias al día siguiente?
Puede aparecer cierta sensibilidad, especialmente si se ha aplicado demasiada presión.
La sesión inicial debería ser suave precisamente para evitar pasarse.
Si aparece dolor intenso, inflamación o una molestia que no parece muscular, conviene dejar de utilizarlo en esa zona y valorarlo con un profesional.
¿Puedo utilizar el foam roller si nunca hago ejercicio?
Puede utilizarse de manera sencilla, pero si existe mucho sedentarismo, problemas de equilibrio o alguna condición de salud relevante, merece la pena empezar de forma especialmente progresiva.
El rodillo no sustituye a caminar, entrenar fuerza o realizar otros movimientos adecuados a la capacidad individual.
¿Tengo que tumbarme en el suelo?
No.
Para un principiante 60+ puede ser mucho más cómodo empezar sentado o apoyando el rodillo contra una pared.
Así se controla mejor la presión y también se evita la dificultad de levantarse desde el suelo.
Empezar suave también cuenta
A veces vemos una herramienta de ejercicio y asumimos que debemos utilizarla exactamente igual que las personas que aparecen en los vídeos.
Con el foam roller no hace falta.
Se puede empezar sentado.
Se puede utilizar contra una pared.
Se pueden hacer movimientos de apenas unos centímetros.
Se puede estar cinco minutos y terminar.
La idea no es demostrar cuánto dolor somos capaces de soportar.
Es incorporar una pequeña herramienta que, utilizada con sensatez, puede acompañar una rutina de movilidad y ayudar a que prestar atención al cuerpo resulte un poco más fácil.
Después de los 60, hacer menos pero hacerlo con constancia, control y confianza suele ser un magnífico punto de partida.
Francisco Hernández Mir.

